El avispero del máster de profesorado, cada vez más un mero trámite
El máster representa un avispero con un alto coste político para cualquiera dispuesto a modificar la formación inicial necesaria del profesorado de secundaria
El máster representa un avispero con un alto coste político para cualquiera dispuesto a modificar la formación inicial necesaria del profesorado de secundaria
No podemos pasarnos toda la educación obligatoria diciéndoles que hay que cuestionar las cosas mientras los procedimientos a los que los sometemos en la escuela están centrados en que repitan con la mayor fidelidad posible la información que les proporciona su profesorado como única estrategia de relación con el conocimiento
Mientras crecen exponencialmente las privadas, nosotros nos peleamos por gestionar las migajas de una universidad pública a la que se está dejando morir intencionadamente
En este entorno escolar ¿qué capital cultural aguanta pasar 6 horas al día, 5 días a la semana únicamente haciendo cosas sin sentido, sólo por la ventaja de obtener un título?
Hace falta convertir el paso por la escuela de nuestros ciudadanos y ciudadanas en una experiencia colectiva y en una experimentación de la colectividad, la democracia y el contacto con grandes propósitos y fines sociales
En un mundo donde la educación enfrenta demandas crecientes, en este artículo reflexiono sobre si las “nuevas” responsabilidades asignadas a las escuelas son realmente inéditas o simplemente viejos desafíos reformulados en un contexto y una sociedad diferente: ¿Estamos pidiendo demasiado a nuestras escuelas sin ofrecerles lo necesario para cumplir con estas demandas?
Participación como fuente experta en un reportaje sobre desmotivación en la ESO, itinerarios educativos, desigualdad social y el sentido del aprendizaje escolar más allá de la lógica de la nota.
En una encuesta reciente, aparecían datos como que el 52% de la población opina que la educación es hoy peor que ayer o que el 55% cree que el alumnado sale peor formado de la escuela
Esta coalición, a la que podríamos llamar ‘coalición de la instrucción’, tiene cada vez más recorrido en medios a izquierda y derecha, pero también en los WhatsApps de muchas familias y una parte del profesorado de secundaria.
En mis paseos nocturnos con las perritas, me doy cuenta de que a menudo pasamos por alto cómo lugares como las plazas pueden ser espacios educativos fundamentales para nuestras comunidades y me pregunto por qué, como sociedad, hemos dejado de lado esta idea.
El medio es en sí mismo un mensaje ya que potencia, ofrece, una manera de entender y relacionarse con el mundo.
Hace falta un esfuerzo ingente y generoso en esta dirección: ingente, porque el “sentido común” educativo es conservador. Y generoso, porque hace falta un esfuerzo conjunto de todas las fuerzas progresistas